Apocalipsis TERCERA GUERRA MUNDIAL

“Más allá en las alturas, donde el cóndor vuela altivo,
en el seno de blancos nevados, entre cañones, ríos y valles
allí nacimos, allá vivimos, los hijos de Cotahuasi”

 

 

“Cuando las aguas se contaminen en los puquiales y arroyuelos,
hasta la última gota……….
Cuando los ríos envenenados arrojen hasta el último pez………
Cuando los bosques sean talados…hasta el último árbol……….
hasta la última flor, hasta la última hoja…
Cuando los pastos secos y marchitos en los apocalìpticos desiertos desaparezcan…..
Cuando los cielos se cubran de nubes brumas y oscuras,
sin una ave, sin un vuelo, sin una esperanza, sin una ilusión,


Entonces, en el último día…. con nuestro mundo destrozado,
le pediremos al creador una oportunidad……
Y…… desearemos sembrar todas las flores,
plantar todos los árboles….llenar los ríos de peces,
regar con nuestras lágrimas las desérticas tierras,
limpiar con nuestras manos los oscuros cielos,
para… por un solo instante…por un segundo, volver a tener,
el aire más puro, el agua más cristalina, la más hermosa flor,
Pero ya será demasiado tarde…………..


Del libro de poemas: Apocalipsis “CANTO AL CAÑON DEL COTAHUASI “- Aníbal Elliott

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La guerra por el agua

“No sé con qué armas se librará la Tercera Guerra Mundial, pero en la Cuarta Guerra Mundial usarán palos y piedras”
Albert Einstein


“En ese tiempo sucedió la guerra por el agua que fue catastrófica. Ante la desaparición de los ríos y los manantiales por la muerte de los nevados, los mares contaminados empezaron a secarse. La lucha fue por controlar la poca agua que quedaba, el líquido básico se encareció, cada galón llegó a costar más que el petróleo, más que los minerales, conseguir agua fue como conseguir pan en tiempos de recesión, con la diferencia que el agua ya no era un bien libre. Los grandes monopolios volcaron su poder hacia el control del agua, las empresas de poder construyeron represas en los nacimientos de los ríos. En esos tiempos el agua, recurso estratégico se convertía como en los años de la guerra del petróleo en asunto de importancia vital para los países desarrollados.
Como consecuencia de la escasez de agua millones de seres humanos murieron, las primeras víctimas fueron las poblaciones más pobres de todo el mundo, los continentes más afectados por el problema del agua fueron África, Asia y América Latina. El problema no tenía visos de solución, en los últimos tiempos en los países subdesarrollados los niños morían de enfermedades asociadas con la falta de agua potable, saneamiento adecuado e higiene. Mientras el problema del agua se agudizaba los potentados monopolizaban el agua envasada, difícilmente se podía hallar agua como en los tiempos de abundancia.
Finalmente el problema llegó a las grandes ciudades americanas y europeas, millones de hogares perdieron el acceso al suministro del agua. Las empresas petroleras cambiaron su infraestructura a la comercialización del agua, que fue embotellada y vendida a precios superiores al petróleo, negocio que superó en ganancias al de la industria farmacéutica
Entonces la riqueza de los países del bien precioso que fue el petróleo pasó a ser el agua y a ese recurso se dirigieron las mayores inversiones. En las grandes ciudades se hizo un llamamiento para que la gente cuidara el agua en sus hogares, la crisis del recurso hídrico se hizo irresistible. La crisis se intensificó en los EEUU, la mayoría de estados no se satisfacían con la dotación de agua.  En los puntos de venta se vendía agua a todo precio, en los grifos de agua había inmensas colas a pesar del precio, en las grandes tiendas comerciales y puntos de venta para los ricos el agua se encontraba a precios tan altos que los pobres difícilmente podían comprar. El problema se extendió a las empresas embotelladoras de gaseosas y cerveza que dejaron de producir. Todos los productos que en sus componentes entraba agua desaparecieron del mercado.
Después de la guerra el agua se privatizó en el mundo, todas las fuentes de agua pasaron a poder del Estado o de empresas corporativas. Con la derrota de los defensores el agua se convirtió en el bien de mayor escasez y  mayor valor económico. La mayoría de países poseedoras de fuentes de agua se volvieron dependientes de las grandes corporaciones quienes depredaron a su antojo los territorios despojados. Las grandes corporaciones del agua pasaron a controlar el recurso en gran parte del planeta, las corporaciones llegaron a poseer el control monopólico del 90 % de bien. Las empresas monopolizaron represas, canales de irrigación, utilizaron tecnologías de purificación y de desalinización, sistemas de alcantarillado y tratamientos de aguas residuales. La consecuencia fue la mayor escasez y el incremento exagerado de precio del agua.
La guerra por el agua fue el inicio del fin de la tierra, la humanidad intuía que el fin se acercaba. Ninguno de nosotros sabía quién llegaría hasta el día final, mirábamos al cielo esperando algún mensaje de los dioses, nubes oscuras tapaban el sol, de tiempo en tiempo las nubes como sopladas por el viento iniciaban veloces corridas como si fuesen cometas surcando el cielo.
Ante el riesgo de desaparición de la vida los hijos de la heredad invocaron a la madre Tierra; entonces la “Pacha mama” entró en la contienda, ni los misiles, ni las armas de última tecnología, ni las bombas atómicas pudieron contra ella”.

continua...

Del libro “La guerra por el agua” …..pág.…58....Anìbal Elliott Villagomez

“¡Oh destino cruel!
¡Más horrible que el rostro del Hades, más quemante que el fuego eterno, más terrorífico que el mismo Lucifer!
De ti huye la muerte con fiero rencor, no hay morada donde te ocultes, no hay sombra donde guarecerse.
¡Oh fuerza desconocida no me lleves por tu camino, que de mí se apiade el tiempo que ha de venir!
¡No he de ser yo la mano invisible que aterra ciudades,
el que envenena el agua que riega la vida de la última flor, del último árbol, de la última hoja,
el que contamina puquiales y arroyuelos, el que infecta ríos, el que devora la última esperanza,
el que depreda, el que deforesta, el que seca lagos y mares, el que destruye la morada del hombre!
 ¡Oh destino fatal! ¡No abras la llave del abismo  que aprisiona el espíritu salvaje del hombre!
¡No he venido a herir al mundo, no soy el que apuñala la paz azuzando la  guerra entre pueblos hermanos!
Mi espíritu vuela con una rama de olivo, presiento ser una blanca paloma en el nido más apacible, más soy el granizo que vive en el fuego ardiente, el que devasta, el que ataca, el que liquida, el que aniquila!
 Hoy mi espíritu camina en el cuerpo salvaje de la fiera que acecha la paz de mansos vivientes,
he visto correr en mis ojos el agitado corazón de un ser aterrado.
¡No soy  yo el que parte sus venas,  el que desgarra su vientre, el que pinta sus entrañas con el rojo de su sangre!
¡No soy yo el hijo que destruye, el que con odio feroz bombardea y aniquila a al ser que le dio vida, la Tierra madre!


Del libro de poemas: Apocalipsis - Aníbal Elliott

 

 

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